Tragedia a Beirut

Los niños y yo estuvimos en casa ayer a las 2:50 pm, con una visita de otra mamá y sus dos pequeños, cuando escuchamos un retumbo que reverberaba. Salté a píe, y fui corriendo al cuarto de los niños, mi amiga inmediatamente detrás de mí, aunque en esos segundos pensé, “¿qué podrían haber hecho esos niños para hacer un ruido tan grande?”

De hecho, los niños jugaban en su propio mundo, el ruido no vino de ellos. Al pensarlo, el retumbo pareció haber venido del otro lado del apartamento. Mi amiga y yo asomamos las cabezas por las ventanas delante y detrás, pero no vimos nada. Los trabajadores de construcción en el edificio de enfrente miraban más allá de mi edificio, al lado derecho. Regresé a una de las ventanas que da por atrás, y fui a la esquina para poder ver al ángulo. Hubo un enorme nube de humo negro en al aire unas pocas cuadras de la casa.

La gente congregada por la calle decía que un chimbo de gas habrá explotado. Mi amiga y yo tranquilizamos. Pero… el ruido fue bien fuerte por haber sido un chimbo – ¿quizás la explosión desencadenó otra explosión? Encendimos la televisión. Ni ella ni yo entendíamos el árabe, pero de los imágenes de metal retorcido y transeúntes heridos, quedó claro que fue algo serio. Encendí mi computadora. Las noticias empezaban a filtrarse. Una bomba de carro. Un muerto. No, dos. No, al menos ocho.

De lo que pudimos ver de los imágenes en la televisión, la explosión ocurrió en algún lugar entre mi apartamento y lo de mi amiga – y ella vive apenas 10 minutos en píe desde mi casa. Ella esperaba a mi casa hasta las 5pm, cuando su marido podía llegar a casa. Luego caminé con ella y sus hijos hasta su apartamento. Había un silencio sobrecogedor en las calles de nuestro barrio, que normalmente son llenas de movimiento. Parece que la policía las había cerrado, y las abrieron justo en el momento que salimos.

Entramos una calle que pasaba cerca de la destrucción, donde las calles eran llenas de personas y policías. Hubo vidrio revantado hasta tres cuadros de distancia (aunque mi amiga tuvo suerte en encontrar sus ventanas intactas).

Durante el transcurso de la tarde, yo había contado a mi amiga mi experiencia de haber estado en Nueva York durante los ataques del 11 de septiembre. Mientras que pasaba el vidrio estallado ayer, pensaba que según lo que yo he visto, el terrorismo no logra doblar la voluntad de los a quien pretende intimidar. Llegué a la casa y busqué por internet mi pensamiento que “el terrorismo no funciona,” con la idea de encontrar una linda citación que habla de la paz y permaneciendo fuerte para insertar en este blog. Pero lo que apareció era un enlace a un artículo escrito por un investigador basado en Harvard, Max Abrahms, publicado en el 2006, “el primer artículo que analiza una muestra grande de grupos terroristas en términos de su eficaz de política.” ¿Su conclusión?

“Los grupos quienes han hecho más ataques en blancos civiles que en blancos militares sistemáticamente fallaron en lograr sus objetivos de política, sin importar el tipo de ataque. Estos resultados sugieren que (1) los grupos terroristas raramente logran sus objetivos de política, y (2) la baja taza de éxito es inherente al táctico del terrorismo mismo.”

Siguiendo con la búsqueda, se encuentra opiniones divergentes, pero de una perspectiva académica se puede decir con certeza que el terrorismo no es una estrategia que claramente gana. Recuerdo el espíritu inspirador de la gente de Nueva York, en esa ciudad y por todos los EE.UU., a ponerse en píe y seguir adelante después de aquellos ataques del 2001. Tomé la siguiente foto al regresar a la casa después de dejar mi amiga, apenas dos horas después del atentado – de una grúa que ya trabajaba en la reparación de una ventana estallada. Como los ciudadanos de Nueva York, los libaneses se ponen en píe, y siguen adelante.

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2 pensamientos en “Tragedia a Beirut

  1. […] habido bastante tensión a Líbano durante este año, con una bomba de carro en octubre, y un mar de refugiados buscando amparo de la guerra en Siria. Pero esas gardenias me […]

  2. […] Por eso me alentó escuchar del trabajo de Offre Joie (la alegría del acto de dar), un grupo de voluntarios, principalmente jóvenes, quienes trabajaron a reparar los edificios de la calle Ibrahim Mounzer – la calle en mi barrio donde explotó una bomba el octubre pasado. […]

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