Surrealidad Siriana

En inglés, “surreal” se define como – “marcado por la realidad irracional e intensa de un sueño; también: increíble, irreal” (merriam-webster.com)

No sé exactamente qué tan lejos es desde Beirut a la frontera siriana. Tal vez 65 kilómetros por carretera. En línea recta, son apenas 88 kilómetros entre Beirut y Damasco, la capital siriana.

Yo llegué así de cerca hace un par de semanas:

No, no fui a escribir un artículo sobre noticias internacionales, ni tampoco fui a visitar las comunidades que están hospedando los refugiados, ni nada así de noble. Más bien, fui para visitar un viñedo libanés cerca del pueblo de Zahle, donde almorcé con pichón y cordero a la plancha en su restaurante al aire libre, tomando vino libanés bastante bueno…. unos pocos 35 kilómetros desde un país en guerra.

También recorrimos otro viñedo cercano, que se fundó en 1857 por padres jesuitas. Dentro sus bodegas hay dos kilómetros de túneles construidos hace siglos, por los romanos que pasaron por esta región. Todo menos de una hora desde Beirut, y media hora no más desde la frontera con Siria.

marcado por la realidad irracional e intensa de un sueño“… sí, era indudablemente surreal.

Zahle parecía tranquilo, contradiciendo un influjo asombroso de gente refugiada al Líbano: 431,110 fue la cifra en el 20 de abril. Los demás vecinos sirianos, Jordania y Turquía, también están hospedando cientos de miles de refugiados, aunque sea en espacios muchos más grandes. Líbano comparte 330 kilómetros de frontera con Siria, y piadosamente y correctamente está manteniendo las fronteras abiertas a todos sirianos (inclusive los palestinos residentes en Siria). Se estima que 3,000 refugiados pasan todos los días. La carga es pesada, y recomiendo a quienes les interesa el tema, que lean este artículo (en inglés) escrito por el director de política sobre refugiados en la agencia Human Rights Watch, Bill Frelick.

431,110 refugiados significa que uno de cada diez personas en Líbano hoy es un refugiado siriano.

Imaginamos que sería el equivalente si algo parecido sucediera en Honduras, donde yo vivía antes de Líbano. Calculando sobre una población hondureña de 8.1 millones, un equivalente per cápita sería si 810,000 guatemaltecos llegaron al país, dentro de un margen de tiempo de 15 meses. (Compara ese dato con la realidad de la guerra civil de Guatemala – en los 36 años de guerra, el total de refugiados fue la mitad – 400,000 – y aquellos fueron distribuidos entre los EEUU, México, El Salvador, Belice y Honduras.) Imaginamos todos los amigos en Copán que estarían ya desesperados, después de un año si turistas debido a su ubicación tan cerca a la frontera, con sus cuartos de huéspedes albergando refugiados, y la gente que se pasa de lista alquilando sus garajes como casas a los desesperados que solo quieren escapar la violencia. Obviamente Copán es demasiado pequeña para hospedar tantas personas, y llegarían a cada departamento del país. Los alquileres subirían, los trabajos se harían escases, y todo se pondría más difícil, para los locales y los refugiados juntos.

Según el periódico de la semana pasada, el Embajador a las NNUU del Líbano pidió ayuda internacional, en base de una proyección de 1.2 refugiados sirianos antes del final del 2013. Solo en Líbano.

Los números verdaderos serán aún más altos, dado que muchos sirianos de ingreso medio y alto no registran como refugiados en Líbano, porque no necesariamente ocupan asistencia con comida, casa y cuidado sanitario. Tomando en cuenta los refugiados no-registrados, hasta un cuarto de las personas viviendo hoy día en Líbano son Sirianos.

increíble“…. Sí, los datos son absolutamente surreales

Números, números, números.

Les doy unas pocas historias detrás los datos.

  • En los nueve meses que hemos vivido a Beirut, hemos visto un aumento en méndigos y vendedores ambulantes por la calle. Más niños vendiendo chicles al semáforo, mujeres con pañuelos cubriendo su pelo pidiendo limosnas delante las mosqueas (muchas veces con niños enfermizos a sus lados). No podría decir su nacionalidad solo por mirarlos, pero si son sirianos o no, son parte del efecto de la crisis, mientras Líbano pierde sus turistas y los refugiados empobrecidos se agregan a los lugareños empobrecidos.
  • Me dijeron que 50 familias sirianas fueron recientemente aceptados en una de las escuelas internacionales que considerábamos cuando llegamos a Líbano (haciendo que habían muy pocos cupos). Hay muchas familias sirianas en la escuela donde asisten mis hijos. Uno de los compañeros de mi hijo es siriano – su familia es propietaria de un hospital en Siria, que han logrado mantener abierto a pesar de haber debido abandonar su país. Claro, los niños en escuelas privadas son relativamente afortunados. En enero de este año, ya habían 32,000 niños sirianos registrados en las escuelas públicas libanesas, donde se enfrentan con intimidación y maltrato, tanto por parte de los maestros como por los demás estudiantes, y sufren con las lecciones de inglés y francés que los estudiantes libaneses empiezan en el kínder.
  • En una cena recién con amigos, había una mujer siriana que contaba del abuso verbal que su mamá recibió, por manejar un carro con placas sirianas. La mujer es abogada, y junta con su hermano está intentando mantener su bufete en Siria trabajando a distancia.
  • Hace un par de semanas busqué con quien practicar mi conversación árabe a través del sitio web www.italki.com. Mi primera cita por Skype era con un siriano – quien me canceló porque su primo había muerto – matado por “un arma tirado por el gobierno” dijo cuando hablamos un par de días más tarde (¿tal vez quería decir una bomba? Pero no me pareció el momento de corregir su inglés, como hice cuando me llamó “Señor Amy”). Él está trabajando en Arabia Saudita, sus padres viven en los Emiratos, y su novia ha dejado Siria para Jordania, todos esperando el día de volver a estar juntos.
  • En el 6 de marzo, la cantidad de refugiados sirianos por toda la región ya había llegado a ser un millón. La Agencia de la ONU para los Refugiados (ACNUR) convirtió los números en caras de forma conmovedora, a través de una galería de fotos, de 13 refugiados sirianos con la cosa más importante que lograron llevar consigo cuando huyeron su país – las cosas era tan únicos como las personas, y abarcaron desde lo práctico (“mi celular”) hasta lo poético (“mi alma”). Vale la pena tomar un par de minutos y verlas.

He donado ropa y artículos de higiene personal a una organización a Beirut que apoya a los refugiados. Ropa y comida a una colecta que hicieron en la escuela de mis hijos, para apoyar tanto los libaneses necesitados tanto como los refugiados. Tal vez no vives tan cerca para apoyar así. ¿Qué más puedo hacer?

En la investigación para esta instalación, vi que ACNUR ha lanzado un fondo de US$1 billón para responder a la crisis, pero hasta ahora ha recibido solo 55% de los fondos. Sin mencionar que ya se dice que hará falta revisar la cantidad, debido a los aumentos dramáticos de refugiados. Así que encontré mi próxima manera de ponerme en solidaridad.

http://donate.unhcr.org/syria

Anuncios

Líbano es la Suiza del Medio Oriente

En mi última instalación, exploré la analogía de la “Suiza del Medio Oriente,” comentando sobre las excelentes oportunidades para esquiar que inesperadamente descubrimos acá.

una Taverna Suiza a Beirut? hmmm….

Apenas lo leyó, y mi esposo me dijo, “llamaron a Líbano la Suiza del Medio Oriente por los bancos.”

No tiene que ver con la belleza y el romance de las montañas y nieve, sino con la banalidad de los bancos? Qué decepción.

Cuando llegamos a Líbano y tuvimos que abrir una cuenta bancaria, nos recomendaron abrir en un banco extranjero. Para seguridad, nos dijeron. Este banco se emite sus tarjetas de débito a Dubai en lugar de emitirlos aquí a Líbano. Para seguridad, nos dijeron. El servicio al cliente también es una pesadilla – igual como me fue ayer a un banco libanés, donde pasé casi una hora, tan solo para depositar un cheque. (Sistema fallado. Claro, podría suceder adonde sea, pero durante cinco años en Honduras, y en los décadas que llevo utilizando bancos en los EEUU, nunca me ha pasado una espera como ayer.)

La Suiza = bancos seguros y convenientes. Si los bancos libaneses no se consideran tan seguros, y de lo que veo hasta ahora no son tan convenientes, ¿de dónde viene esta analogía bancaria?

Cuando tengo dudas, pregunto a Google.

Parece que habían leyes de confidencialidad bancaria en Líbano que parecían a los de Suiza. (Escribo esto con el tiempo pasado, porque puede ser que aquellas leyes ya no sean tan atractivas, debido al nuevo requisito americano que requiere que bancos extranjeros comparten detalles con del departamento estadounidense para los impuestos (IRS) para cuentas de gringos con US$50,000 o más en depósito.)

Una vez que empecé a buscar, encontré muchas semejanzas más entre la Suiza y el Líbano:

Armarios llenos de oro. Según la revista The Economist, Líbano sigue la Suiza en reservas de oro per cápita.

¿Por qué será? Volvemos al tema de los bancos. Las reservas se compraron en los años 60 y 70, cuando el país fue el centro financiero del Medio Oriente. Restricciones legales las mantuvieron en los bancos durante la guerra civil del país, además de las leyendas de que el gobernador del banco central, Edmond Naim, dormía dentro el banco para protegerlo. (Aunque podría haber sido simplemente que el viaje al trabajo desde su casa en la otra mitad de la ciudad fue demasiado peligroso durante la guerra civil.)

Sociedades pluralistas. Hace un par de años, hubo una conferencia entera a Beirut sobre este tema, organizada por el Carnegie Endowment for International Peace, e iniciada por el Embajador Suizo a Líbano. Los dos países han enfrentado desafíos por las diferencias religiosas, lingüísticas, culturales, y socio-económicas. Dado las otras diferencias más radicales entre los países (por ejemplo, los niveles de desigualdad económica), tengo curiosidad sobre los resultados de esa conversación.

Mi favorito personal: producción de chocolate.

Líbano es el más grande productor en el Medio Oriente para chocolates de alta calidad.

   

Hay decenas de tiendas y “boutiques” de chocolates por todo Beirut, además de Patchi, una tienda chocolatera con tienditas por toda la ciudad, producción aquí y en el Árabe Saudita, y distribución global.

Como una adicta al chocolate quien ha vivido en Ecuador (un país exportador de cacao que recién ha reiniciado producción chocolatera de alta calidad), Seattle (hogar de productores chocolateros gourmet Theo, entre otros), y Nueva York (mercado global para chocolates de primero), me considero una novata, pero entusiasmada, “gormanda” de chocolate. El chocolate suizo es famoso. Pero yo nunca había escuchado del chocolate libanés antes de llegar.

  

Los chocolates Patchi nos dieron la bienvenida a Líbano. Poco después de llegar, asistimos un almuerzo formal donde se ofrecieron los chocolates Patchi en bandejas de plata. Mis hijos los agarraron por puñados. Me sentí abochornada. Pero los anfitriones libaneses cumplieron con su famosa hospitalidad, y solo insistieron que los niños llevaron aún más. Tuve que confiscar algunos de los “extras” después de que nos fuimos del almuerzo, como obligación materna, ¿no es cierto? Eran sedosos, balanceados, deliciosos. Los gozaba por días.

Patchi comenzó su producción en el año 1974 – un año antes de que la guerra civil libanesa estallara. No sólo sobrevivió, sino floreció (ahora cuentan con unos 140 tiendas en 29 países). Hace unos meses, leí un libro sobre Beirut durante la guerra en lo cual una niña escapaba de casa para comprar chocolates – porque tomando riesgos era una manera para hacer que la vida valía la pena. No sé si yo soy tan dedicada al chocolate, pero me encanta la idea.

En el blog Mostly About Chocolate, escriben que Patchi significa besos. No sé cuántos besos los suizos usan para saludar, pero cuando los libaneses saludan, dan tres. Así que te saludo por hoy, y te dejo con estos: