Libros y Bombas

Según los críticos, The Goldfinch (El Jilguero) por Donna Tartt ha sido el libro del año por 2013. Leí reseñas entusiastas en las revistas Time y O por Oprah, y vi que el libro ganó primer lugar en la lista de los 20 Mejores Libros del 2013 por Amazon. La trama por alguna razón no me atraía – algo de un joven quien roba un cuadro de un museo, el hampa del arte. Pero cuando la versión apareció como un “daily deal” por apenas $2.99, decidí darlo una oportunidad. Lo empecé a leer la semana pasada, y a raíz de dos coche bombas aterradoras en Beirut, palabras en el primer capítulo del libro me retumbaban la mente.

“…hubo un destello negro, con escombros moviendo y girando alrededor mío, y un rugido de viento caliente me estrelló y me tiró al otro extremo de la sala.”

Un amigo de un amigo trabaja en una oficina justo adelante donde explotó una bomba el 27 de diciembre a Beirut. El estampido sónico desató ondas tan fuerte que lo tiraron al suelo. Por suerte – pues, no tanto suerte sino previsión trágica – las ventanas de la oficina tiene una capa de película que les hace inastillable, o si no, nuestro amigo y sus colegas habrían quedados cubiertos de fragmentos de vidrio.



(1) En los EEUU la publicidad para película para vidrios enfoca en la protección contra robos y tormentas. (2) Están apareciendo anuncios para película para vidrios a Beirut, pero para razones distintas…

 

“…me dolía por todas partes, mis costillas dolían y mi cabeza sentía como que alguien me había golpeado con un tubo de plomo. Yo estaba manipulando mi mandíbula… cuando me ocurrió bruscamente que no tuve idea dónde estaba. Yacía con rigidez, con la consciencia aumentando que hubo algo gravemente erróneo. La luz estaba mala, y el aire también: afilado y acre, una niebla química que me quemaba la garganta. El chicle en mi boca estaba arenoso, y cuando – la cabeza a punto de estallar – me di la vuelta para esculpirlo, me encontré parpadeando a través de capas de humo a algo tan ajeno que me quedé mirando por momentos.”

No son las palabras de mi amigo relatando su experiencia, sino la imaginería vívida de Tartt. Ella nos permite imaginar cómo los transeúntes – los que sobrevivieron el ataque del 27 y la bomba posterior el 2 de enero – podrían haber sentido después de las explosiones.

Admito, soy introvertida por naturaleza (de ahí una escritora, y no una actriz). Libros e historias me permitan comprender las experiencias, emociones y pensamientos de los demás, y me ayudan a poner en perspectiva los míos. Libros nos trasportan, y los mejores hasta nos pueden transformar. Así que, naturalmente acudí a los libros para ayudarme a entender mejor mi nuevo hogar cuando me trasladé a Beirut. (Si les interesa una lista de recomendaciones pero en inglés, chequea la versión en inglés de mi blog la semana que viene.)

Mi pasión por los libros lo hizo aún más doloroso leer que atacaron una biblioteca importante a Trípoli (en el norte de Líbano, cerca de la frontera con Siria) el 3 de enero. El dueño de la biblioteca es un sacerdote griego ortodoxo, y unos extremistas quemaron la biblioteca en respuesta a rumores que corrieron diciendo que el padre había escrito un artículo publicado en línea que insultaba Islam y el Profeta Mohamed. (Según las Fuerzas Internas de Seguridad de Líbano, “El Padre Sarrouj no tiene nada que ver con el artículo y la fuente del sitio web es de Dinamarca y fue publicado el 7 de enero 2010.”) Destruyeron casi dos-terceros de los 80,000 volúmenes de la biblioteca.

Los libaneses de todas afiliaciones políticas y religiosas se han juntados con indignación, reuniéndose para reemplazar los volúmenes de la biblioteca y restaurar el edificio.

Los a Líbano (o hasta en Michigan o Florida, donde también hay puntos de acopio!) pueden contribuir libros que son nuevos o casi-nuevos. Si el efectivo sea más conveniente, hay una colecta en línea para recaudar US$35,000 para ayudar a reparar la biblioteca, reemplazar algunos de los textos de valor especial que fueron quemados, y diligentemente, para instalar un nuevo sistema de seguridad.

Hasta ahora he leído un tercero de El Jilguero, pero ya lo recomiendo sin reservación (la versión en español estará disponible en junio de este año). La escritura es sedosa y vívida, y las emociones retratadas con tanta habilidad en la página que me parece que no importa de qué se trata la trama – Tartt podría escribir de algo tan mundano como una visita al supermercado y sería fascinante. Cómo los giros de la trama se resolverán al final de las 755 páginas, no puedo ver con claridad.

Igual como la historia de Beirut.

Aún estoy aquí, viendo con ojos que no puedo cerrar mientras la historia de Beirut sigue desplegando delante de mí. Esperando que Beirut no tendrá que esperar el equivalente de 755 páginas antes de ver una resolución. Preguntándome con preocupación qué forma tomará esa resolución.

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