Disociación

Tengo una entrada ya escrita para este blog sobre el alfabeto árabe. Pero los eventos recientes a Líbano incluyen coches bomba mortales a Trípoli, informes sobre guerra química a Siria, y mísiles israelíes llegando en la valle cerca Naamé – un pueblo que visité en junio, para conocer refugiados sirianos que la ONG libanesa “Cedars for Care” ha apoyado. Publicar un blog sobre la ortografía árabe me parecía un poco…. disociado de la realidad.

Disociación es una palabra poderosa a Líbano. Es la política oficial nacional sobre el conflicto en Siria. Líbano no apoya ningún lado del conflicto, con la esperanza de prevenir que el país se sumerja en conflicto. (Es decir, no se toma lados oficialmente – pero obviamente hay individuales y grupos sinfín que son fervientemente partidista.)

A veces me parece que la disociación es la única manera atravesar la realidad. Líbano no se haya sumergido todavía, pero los señales indican claramente que se está hundiendo poco a poco en conflicto. Como una extranjera, tengo el lujo de abandonar el barco antes de que se hunda. Pero por la duración que logra flotar, la vida sigue como siempre. La vida cotidiana disocia de la realidad del conflicto. Las carteleras anuncian mochilas e insumos escolares, y me abastezco. Llamo centros deportivos sobre clases para los niños, y organizo una sesión a prueba. La construcción de nuevos edificios sigue con estrépito y despacha polvo en el aire.  Mi esposo cenó en uno de los restaurantes más prestigiosos en Beirut el lunes – y a pesar de ser lunes, el local estaba lleno.

Y hay veces que los mundos incongruentes tocan. Una cena tranquila, con las ventanas abiertas al aire cálida del verano, se ve interrumpido por el ruido de helicópteros de las NNUU que practican simulacros en un campo de aterrizaje cercano. El coche bomba del 15 de agosto en la periferia sureña y los mísiles apenas al sur de Beirut a Naamé me llevan a cancelar planes a visitar la playa en el sur, y organizo actividades para los niños que me llevan otra dirección. El manual para padres y madres de escuela ha sido revisado para el nuevo año escolar, y veo que junto a las reglas de siempre sobre comportamiento y vestido adecuados, hay una nueva sección, que se titula “Disturbios Civiles, Desastres Naturales, y Pérdida de Comunicación.” Se informa a los papás y mamás que la escuela tiene bastante “agua fresco, leche en polvo, cereal, galletas y té en caso de una estadía de una noche.” (¿Te para niños de primaria?  Pero me estoy alejando del tema. Obviamente, sería el problema menor.)

¿Mis planes por ahora? Preparo la chaqueta salvavidas: voy a asegurar que tengo nuestros documentos organizados y un plan B en desarrollo, por si acaso las cosas llegan a necesitar pasos así. Pero por hoy la barca está, gracias a Dios, todavía flotando, y mis planes más urgentes son qué preparar para la cena, y cómo voy a entretener los niños durante estos últimos días del verano antes de que empieza la escuela. A decir la verdad – todavía me alegro estar aquí, sigo disfrutando Líbano. Los eventos recientes me duelen el corazón, pero me alegro de estar en esta barca.

Barca en aguas libanesas cerca a Biblos, un imagen de fondo descargable a DiscoverLebanon.com

Barca en aguas libanesas cerca a Biblos, un imagen de fondo descargable a DiscoverLebanon.com

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Agujero en la Pared

En los EEUU, utilizamos la expresión “agujero en la pared” para describir un pequeños negocio sin pretensiones, típicamente un bar o restaurante. Hay bastante “huecos en la pared” a Beirut:

Restaurantes, que podrían encajar en cualquier ciudad desde Beirut a Bogotá:


Negocios, como esta pequeña zapatería:


Bares, como este que tiene un lindo sentido de humor (se llama precisamente “Hole in the Wall” – agujero en la pared):


Y luego hay los agujeros totalmente literales:



La tragedia es que los agujeros literales en las paredes superan en número a los figurativos , y por mucho.

A pesar de la restauración en curso de los edificios históricos y la construcción perpetuo de torres nuevas y brillantes, los recordatorios de los estragos de la guerra civil libanesa son evidentes en casi todo edificio a Beirut que existía antes del 1990.

¿Cómo era la vida para los que vivieron todos aquellos tiroteos?

Un amigo en Honduras, un país que lucha contra un aumento sin fin de criminalidad, comentó recién en Facebook sobre la teoría sociológico del “vidrio roto”: investigadores encontraron que era más probable que criminalidad aumentara si un carro estacionado en el barrio tuviera sus vidrios rotos, y no intactos.

Se debate si esta teoría es una co-relación o una causa, y la realidad a Beirut es que a pesar de los agujeros de balas y los edificios bombardeados, hay bien poca criminalidad por la calle. Pero, ¿tendrán otro efecto aquellos vestigios de la guerra?

Día tras día, los libaneses pasan por edificios que han sido perforados por los proyectiles. ¿Cúal será el impacto psicológico, para la gente cuyos días y noches fueron interrumpidos por el estrépito de tiroteos y el silbido de cohetes?

Tal vez hay una manera de ponerse anteojeras que permite a la gente seguir adelante. Me asusta igual.

Por eso me alentó escuchar del trabajo de Offre Joie (la alegría del acto de dar), un grupo de voluntarios, principalmente jóvenes, quienes trabajaron a reparar los edificios de la calle Ibrahim Mounzer – la calle en mi barrio donde explotó una bomba el octubre pasado.



Se nota en la tercera foto que las reparaciones no se han completados cien por ciento – pero casi. El gobierno no proporcionó las reparaciones, y la gente se negó dejar los daños tal como estaban, y se esforzaron enormemente para ayudar a los demás. ¿Hay duda que los jóvenes son la esperanza del futuro? No hay “slacktivismo” acá, sino gente que se compromete a trabajar, y duro.


Para los a quienes les interesa el tema, hay un lindo video de unos minutos con mas detalle sobre este trabajo:

 

No se duda nunca que un pequeño grupo de ciudadanos considerados y comprometidos pueden cambiar el mundo; ciertamente, es la única cosa que lo ha hecho. – Margaret Mead

12 Meses de Vida a Líbano

A las siete de la noche hoy, hace un año que llegué a Beirut, lista para empezar una nueva aventura.

En honor de la ocasión, quise compartir 12 imágenes – uno para cada mes – ojeadas a la Vida a Líbano.


Y aquí estoy, con mi querido guía al Líbano (publicado por Bradt), al Palacio Beiteddine, apenas ayer.


(Moon Handbooks es mi favorito publicador de guías turísticas por supuesto, pero no tienen un libro sobre el Líbano…. todavía.)

El Olor de Gardenias

El olor de gardenias llevó por mi ventana mientras trabajaba a mi computadora esta mañana. Su perfume me recuerda de nuestra llegada a Beirut, cuando habían vendedores con cadenas de gardenias a cada semáforo. Y a su vez, eso me recuerda que al final de este mes, cumplimos un año de estar aquí.

Ha habido bastante tensión a Líbano durante este año, con una bomba de carro en octubre, y un mar de refugiados buscando amparo de la guerra en Siria. Pero esas gardenias me recuerdan de cuántas cosas lindas hemos visto también. Espero que era evidente en mi blog cuánto más ofrece Líbano que lo que aparece en las noticias.

Pensando en eso, quise compartir contigo un blog escrito por David Lebovitz, un pastelero californiano quien reside ahora a París, y visitó a Líbano hace un par de semanas para explorar la cocina y cultura del país. Espero que tengas un minuto para mirarlo, y si no hablas inglés, vale la pena ver las fotos.

http://www.davidlebovitz.com/2013/04/lebanon/

Deleitando la comida, maravillándose de la hospitalidad, y con fotos tan lindos casi puedes saborear la bella comida. Al menos deseas que pudieras. De hecho, la heladería que menciona, Hanna´s, queda a tan solo un par de minutos de mi casa. Tal vez la visito ahora….

Surrealidad Siriana

En inglés, “surreal” se define como – “marcado por la realidad irracional e intensa de un sueño; también: increíble, irreal” (merriam-webster.com)

No sé exactamente qué tan lejos es desde Beirut a la frontera siriana. Tal vez 65 kilómetros por carretera. En línea recta, son apenas 88 kilómetros entre Beirut y Damasco, la capital siriana.

Yo llegué así de cerca hace un par de semanas:

No, no fui a escribir un artículo sobre noticias internacionales, ni tampoco fui a visitar las comunidades que están hospedando los refugiados, ni nada así de noble. Más bien, fui para visitar un viñedo libanés cerca del pueblo de Zahle, donde almorcé con pichón y cordero a la plancha en su restaurante al aire libre, tomando vino libanés bastante bueno…. unos pocos 35 kilómetros desde un país en guerra.

También recorrimos otro viñedo cercano, que se fundó en 1857 por padres jesuitas. Dentro sus bodegas hay dos kilómetros de túneles construidos hace siglos, por los romanos que pasaron por esta región. Todo menos de una hora desde Beirut, y media hora no más desde la frontera con Siria.

marcado por la realidad irracional e intensa de un sueño“… sí, era indudablemente surreal.

Zahle parecía tranquilo, contradiciendo un influjo asombroso de gente refugiada al Líbano: 431,110 fue la cifra en el 20 de abril. Los demás vecinos sirianos, Jordania y Turquía, también están hospedando cientos de miles de refugiados, aunque sea en espacios muchos más grandes. Líbano comparte 330 kilómetros de frontera con Siria, y piadosamente y correctamente está manteniendo las fronteras abiertas a todos sirianos (inclusive los palestinos residentes en Siria). Se estima que 3,000 refugiados pasan todos los días. La carga es pesada, y recomiendo a quienes les interesa el tema, que lean este artículo (en inglés) escrito por el director de política sobre refugiados en la agencia Human Rights Watch, Bill Frelick.

431,110 refugiados significa que uno de cada diez personas en Líbano hoy es un refugiado siriano.

Imaginamos que sería el equivalente si algo parecido sucediera en Honduras, donde yo vivía antes de Líbano. Calculando sobre una población hondureña de 8.1 millones, un equivalente per cápita sería si 810,000 guatemaltecos llegaron al país, dentro de un margen de tiempo de 15 meses. (Compara ese dato con la realidad de la guerra civil de Guatemala – en los 36 años de guerra, el total de refugiados fue la mitad – 400,000 – y aquellos fueron distribuidos entre los EEUU, México, El Salvador, Belice y Honduras.) Imaginamos todos los amigos en Copán que estarían ya desesperados, después de un año si turistas debido a su ubicación tan cerca a la frontera, con sus cuartos de huéspedes albergando refugiados, y la gente que se pasa de lista alquilando sus garajes como casas a los desesperados que solo quieren escapar la violencia. Obviamente Copán es demasiado pequeña para hospedar tantas personas, y llegarían a cada departamento del país. Los alquileres subirían, los trabajos se harían escases, y todo se pondría más difícil, para los locales y los refugiados juntos.

Según el periódico de la semana pasada, el Embajador a las NNUU del Líbano pidió ayuda internacional, en base de una proyección de 1.2 refugiados sirianos antes del final del 2013. Solo en Líbano.

Los números verdaderos serán aún más altos, dado que muchos sirianos de ingreso medio y alto no registran como refugiados en Líbano, porque no necesariamente ocupan asistencia con comida, casa y cuidado sanitario. Tomando en cuenta los refugiados no-registrados, hasta un cuarto de las personas viviendo hoy día en Líbano son Sirianos.

increíble“…. Sí, los datos son absolutamente surreales

Números, números, números.

Les doy unas pocas historias detrás los datos.

  • En los nueve meses que hemos vivido a Beirut, hemos visto un aumento en méndigos y vendedores ambulantes por la calle. Más niños vendiendo chicles al semáforo, mujeres con pañuelos cubriendo su pelo pidiendo limosnas delante las mosqueas (muchas veces con niños enfermizos a sus lados). No podría decir su nacionalidad solo por mirarlos, pero si son sirianos o no, son parte del efecto de la crisis, mientras Líbano pierde sus turistas y los refugiados empobrecidos se agregan a los lugareños empobrecidos.
  • Me dijeron que 50 familias sirianas fueron recientemente aceptados en una de las escuelas internacionales que considerábamos cuando llegamos a Líbano (haciendo que habían muy pocos cupos). Hay muchas familias sirianas en la escuela donde asisten mis hijos. Uno de los compañeros de mi hijo es siriano – su familia es propietaria de un hospital en Siria, que han logrado mantener abierto a pesar de haber debido abandonar su país. Claro, los niños en escuelas privadas son relativamente afortunados. En enero de este año, ya habían 32,000 niños sirianos registrados en las escuelas públicas libanesas, donde se enfrentan con intimidación y maltrato, tanto por parte de los maestros como por los demás estudiantes, y sufren con las lecciones de inglés y francés que los estudiantes libaneses empiezan en el kínder.
  • En una cena recién con amigos, había una mujer siriana que contaba del abuso verbal que su mamá recibió, por manejar un carro con placas sirianas. La mujer es abogada, y junta con su hermano está intentando mantener su bufete en Siria trabajando a distancia.
  • Hace un par de semanas busqué con quien practicar mi conversación árabe a través del sitio web www.italki.com. Mi primera cita por Skype era con un siriano – quien me canceló porque su primo había muerto – matado por “un arma tirado por el gobierno” dijo cuando hablamos un par de días más tarde (¿tal vez quería decir una bomba? Pero no me pareció el momento de corregir su inglés, como hice cuando me llamó “Señor Amy”). Él está trabajando en Arabia Saudita, sus padres viven en los Emiratos, y su novia ha dejado Siria para Jordania, todos esperando el día de volver a estar juntos.
  • En el 6 de marzo, la cantidad de refugiados sirianos por toda la región ya había llegado a ser un millón. La Agencia de la ONU para los Refugiados (ACNUR) convirtió los números en caras de forma conmovedora, a través de una galería de fotos, de 13 refugiados sirianos con la cosa más importante que lograron llevar consigo cuando huyeron su país – las cosas era tan únicos como las personas, y abarcaron desde lo práctico (“mi celular”) hasta lo poético (“mi alma”). Vale la pena tomar un par de minutos y verlas.

He donado ropa y artículos de higiene personal a una organización a Beirut que apoya a los refugiados. Ropa y comida a una colecta que hicieron en la escuela de mis hijos, para apoyar tanto los libaneses necesitados tanto como los refugiados. Tal vez no vives tan cerca para apoyar así. ¿Qué más puedo hacer?

En la investigación para esta instalación, vi que ACNUR ha lanzado un fondo de US$1 billón para responder a la crisis, pero hasta ahora ha recibido solo 55% de los fondos. Sin mencionar que ya se dice que hará falta revisar la cantidad, debido a los aumentos dramáticos de refugiados. Así que encontré mi próxima manera de ponerme en solidaridad.

http://donate.unhcr.org/syria

Líbano es la Suiza del Medio Oriente

En mi última instalación, exploré la analogía de la “Suiza del Medio Oriente,” comentando sobre las excelentes oportunidades para esquiar que inesperadamente descubrimos acá.

una Taverna Suiza a Beirut? hmmm….

Apenas lo leyó, y mi esposo me dijo, “llamaron a Líbano la Suiza del Medio Oriente por los bancos.”

No tiene que ver con la belleza y el romance de las montañas y nieve, sino con la banalidad de los bancos? Qué decepción.

Cuando llegamos a Líbano y tuvimos que abrir una cuenta bancaria, nos recomendaron abrir en un banco extranjero. Para seguridad, nos dijeron. Este banco se emite sus tarjetas de débito a Dubai en lugar de emitirlos aquí a Líbano. Para seguridad, nos dijeron. El servicio al cliente también es una pesadilla – igual como me fue ayer a un banco libanés, donde pasé casi una hora, tan solo para depositar un cheque. (Sistema fallado. Claro, podría suceder adonde sea, pero durante cinco años en Honduras, y en los décadas que llevo utilizando bancos en los EEUU, nunca me ha pasado una espera como ayer.)

La Suiza = bancos seguros y convenientes. Si los bancos libaneses no se consideran tan seguros, y de lo que veo hasta ahora no son tan convenientes, ¿de dónde viene esta analogía bancaria?

Cuando tengo dudas, pregunto a Google.

Parece que habían leyes de confidencialidad bancaria en Líbano que parecían a los de Suiza. (Escribo esto con el tiempo pasado, porque puede ser que aquellas leyes ya no sean tan atractivas, debido al nuevo requisito americano que requiere que bancos extranjeros comparten detalles con del departamento estadounidense para los impuestos (IRS) para cuentas de gringos con US$50,000 o más en depósito.)

Una vez que empecé a buscar, encontré muchas semejanzas más entre la Suiza y el Líbano:

Armarios llenos de oro. Según la revista The Economist, Líbano sigue la Suiza en reservas de oro per cápita.

¿Por qué será? Volvemos al tema de los bancos. Las reservas se compraron en los años 60 y 70, cuando el país fue el centro financiero del Medio Oriente. Restricciones legales las mantuvieron en los bancos durante la guerra civil del país, además de las leyendas de que el gobernador del banco central, Edmond Naim, dormía dentro el banco para protegerlo. (Aunque podría haber sido simplemente que el viaje al trabajo desde su casa en la otra mitad de la ciudad fue demasiado peligroso durante la guerra civil.)

Sociedades pluralistas. Hace un par de años, hubo una conferencia entera a Beirut sobre este tema, organizada por el Carnegie Endowment for International Peace, e iniciada por el Embajador Suizo a Líbano. Los dos países han enfrentado desafíos por las diferencias religiosas, lingüísticas, culturales, y socio-económicas. Dado las otras diferencias más radicales entre los países (por ejemplo, los niveles de desigualdad económica), tengo curiosidad sobre los resultados de esa conversación.

Mi favorito personal: producción de chocolate.

Líbano es el más grande productor en el Medio Oriente para chocolates de alta calidad.

   

Hay decenas de tiendas y “boutiques” de chocolates por todo Beirut, además de Patchi, una tienda chocolatera con tienditas por toda la ciudad, producción aquí y en el Árabe Saudita, y distribución global.

Como una adicta al chocolate quien ha vivido en Ecuador (un país exportador de cacao que recién ha reiniciado producción chocolatera de alta calidad), Seattle (hogar de productores chocolateros gourmet Theo, entre otros), y Nueva York (mercado global para chocolates de primero), me considero una novata, pero entusiasmada, “gormanda” de chocolate. El chocolate suizo es famoso. Pero yo nunca había escuchado del chocolate libanés antes de llegar.

  

Los chocolates Patchi nos dieron la bienvenida a Líbano. Poco después de llegar, asistimos un almuerzo formal donde se ofrecieron los chocolates Patchi en bandejas de plata. Mis hijos los agarraron por puñados. Me sentí abochornada. Pero los anfitriones libaneses cumplieron con su famosa hospitalidad, y solo insistieron que los niños llevaron aún más. Tuve que confiscar algunos de los “extras” después de que nos fuimos del almuerzo, como obligación materna, ¿no es cierto? Eran sedosos, balanceados, deliciosos. Los gozaba por días.

Patchi comenzó su producción en el año 1974 – un año antes de que la guerra civil libanesa estallara. No sólo sobrevivió, sino floreció (ahora cuentan con unos 140 tiendas en 29 países). Hace unos meses, leí un libro sobre Beirut durante la guerra en lo cual una niña escapaba de casa para comprar chocolates – porque tomando riesgos era una manera para hacer que la vida valía la pena. No sé si yo soy tan dedicada al chocolate, pero me encanta la idea.

En el blog Mostly About Chocolate, escriben que Patchi significa besos. No sé cuántos besos los suizos usan para saludar, pero cuando los libaneses saludan, dan tres. Así que te saludo por hoy, y te dejo con estos:

Inesperado

Antes de llegar a Líbano el mayo pasado, tuve poca experiencia en el Medio Oriente. Viajes de negocio por un trabajo después de la universidad me dieron unos días en Dubai, Cairo y Bahrain hace años y años. El resto de lo que sabía de la región vino de las noticias. No sabía qué esperar al llegar. Llevo ahora nueve meses, y han habido bastante sorpresas.

No esperé:

  • Que al dejar mi hijo para jugar con un amigo en un barrio musulmán, la joven mamá del otro niño me saludaría vestida con pantalones ajustados y una camiseta escotada y sin mangas. Más sorprendente aun cuando emergió su mamá (la abuela) vestida con la tradicional abaya
    negra.
  • Que mis amigos musulmanes me desearían una feliz navidad, y que las decoraciones navideñas estarían por las calles hasta la tercera semana de enero.
  • Que la seguridad en la calle sería mejor aquí que en varias ciudades de los EEUU, con una tasa de homicidio menor de las tasas a Nueva York o Seattle, por ejemplo.
  • Que la “pizza libanesa” que se vende a Pizza Hut llevaría jamón, cuando quizás la mitad de la población (los musulmanes) no comen chancho.
  • Que no solamente se permite alcohol, pero hasta hay viñedos, y vino local bastante decente.
  • Que yo aprendería esquiar viviendo al Medio Oriente.


La estación de esquí más cercano queda a tan solo una hora de Beirut, y a la primera nieve, grupos de todo tipo de persona, desde jóvenes en jeanes hasta mujeres mayores con botas de tacón (ninguno con un atuendo adecuado para la nieve, pero todos con mucho entusiasmo) toman buses colectivos hasta las faldas de las montañas, y se sientan en la nieve alrededor de pipas de shisha, como si fueran fogatas por la playa, tocando el derbake, o tambor de tablah, y algunos tomando directamente de sus botellas de vino libanés y whisky Johnny Walker, bajando por turno las cuestas de nieve en trineo.


Los que tienen los $45 para el pase de esquiar y los $15 para alquilar el equipo (y otro US$35 a la hora si desean una lección) pueden esquiar, y la nieve puede ser asediada.

Hay otros, por supuesto, que vienen para la famosa vida “après-ski.” Aquí hay el vestíbulo estilo “lodge” del hotel Intercontinental, un domingo en la noche. Los sábados, las mesas se llenan con hombres musculosos y mujeres en tacones. En lugar de suéteres calentitos estilo-noruego, los hombres llevan camisas oscuras de marca Armani, y las mujeres camisetas con lentejuelas y sin mangas. El Intercon se prepara para ellos—cuando fuimos nosotros, hacía tipo 25 grados (85 F) adentro. Me quité mi suéter de lana, y los niños pidieron helados en lugar de chocolate caliente.

Antes del enero, me confundía cuando personas me dijeron que Líbano se conocía como “La Suiza del Medio Oriente.” ¿Qué podría significar? No ha sido exactamente un rayo de paz como la Suiza. Yo me recordaba, más bien, haber escuchado que se conocía como el “París del Medio Oriente,” y viendo los toques europeos a la arquitectura, el aire cosmopolita, y los cientos de miles de libaneses que hablan el francés tan fluido como el árabe, me lo imaginaba fácilmente.

Ahora sí entiendo la referencia a la Suiza. Según Wikipedia, “el esquí se introdujo a Líbano en el 1913 cuando Ramez Ghazzoui, un ingeniero libanés, regresó de sus estudios a Suiza e introdujo sus amigos al deporte en las montañas cerca [el pueblo de] Aley a Mt. Líbano.”

Hace falta que se calienta (bastante) antes de que yo pueda probar el cliché de esquiar en las montañas por la mañana, y nadar por el mar en la tarde. Por ahora, logremos esquiar un día, y montar bicicletas bajo el sol a la orilla del mar el día siguiente. Nada mal, nada mal.